Škoda nació como un taller de bicicletas y, 130 años después, sigue presente allá donde esté el ciclismo.
La marca checa está vinculada a la Škoda Titan Desert Morocco desde los inicios de la carrera y es pieza clave del engranaje que hace funcionar la prueba: acompaña a los participantes, forma parte del pelotón y añade emoción a la aventura en cada kilómetro del desierto marroquí.